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  • A 26 kilómetros al sur de Madrid, a lo largo de la Carretera de Andalucía, emerge Valdemoro como un tesoro oculto detrás de la autovía, con sus 72,000 habitantes que le confieren una vitalidad única. Su casco histórico, impregnado de la historia de un pueblo que alcanzó su apogeo durante el periodo barroco, revela la relevancia que adquirió cuando el duque de Lerma, valido de Felipe III, adquirió estas tierras. La iglesia, declarada Monumento Histórico Artístico en 1981, atestigua la riqueza patrimonial, mientras que el Convento de las Clarisas, con más de 400 años de historia, sigue endulzando los días con sus exquisitos dulces.

    En el año 1520, durante el reinado de Carlos I en España, el país experimentaba un periodo de transformación social y económica. El surgimiento del capitalismo y la llegada de vastas cantidades de oro y plata desde las tierras americanas revitalizaron el comercio y las finanzas. Sin embargo, la sociedad continuaba estructurada en torno a los privilegios, y el deseo de ascender en la pirámide estamental seguía siendo una meta para muchos. En Valdemoro, vinculado al arzobispado toledano, el periodo estuvo marcado por un progresivo desarrollo económico y social, respaldado por la concesión del privilegio de villa por Enrique III.

    El gobierno municipal, siguiendo el modelo castellano, estaba encabezado por el alcalde, autoridad judicial y administrativa anualmente elegida. Los regidores y jurados desempeñaban roles clave en el funcionamiento del concejo, representando los intereses de la población. En cuanto a la demografía, los registros fiscales del siglo XVI revelan un aumento gradual de población, con actividades económicas centradas en la agricultura, especialmente el cultivo de olivos, cereales y vides.

    La vida en Valdemoro se complementaba con una incipiente artesanía, regulada por veedores y examinadores municipales. Los gremios de sastres, tundidores, fabricantes de paños, zapateros, curtidores y molineros de aceite abastecían a la comunidad con productos esenciales. En el ámbito religioso, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción congregaba a diversas hermandades, como la de San Sebastián y la de San Miguel, que desempeñaban un papel crucial en la vida religiosa y social de la población.

    La solidaridad social se manifestaba a través de la asistencia benéfica, simbolizada por la fundación del hospital de San Andrés en 1508. Esta institución, creada por la filantropía de Juan de Mena, Alonso de Mena y Constanza de Castro, atendía las necesidades de los menos favorecidos, proporcionando cuidado y apoyo en condiciones de vida, salubridad e higiene. Valdemoro, en su esplendor histórico, reflejaba la complejidad y la riqueza de una sociedad en transición durante el siglo XVI.

    El legado histórico de Valdemoro se erige como un testimonio vivo de la evolución y la resiliencia de esta comunidad a lo largo de los siglos. Las huellas de su pasado, desde la influencia del arzobispado toledano hasta la fundación de instituciones benéficas, se entrelazan en la trama de sus calles empedradas y monumentos centenarios. La devoción a la Nuestra Señora de la Asunción en la imponente iglesia, los ecos de los gremios artesanales que abastecían las necesidades cotidianas y la atención a los necesitados a través del hospital de San Andrés son parte integral de la identidad de Valdemoro. Este municipio, enclavado en la Comunidad de Madrid, se erige no solo como un enclave geográfico, sino como un crisol de experiencias que ha perdurado a lo largo de los tiempos. La continuidad de estas tradiciones y valores enriquece el presente, ofreciendo a residentes y visitantes una conexión tangible con su legado, un recordatorio constante de la historia que les ha dado forma.