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  • El encanto de Algete, situado en el norte de la Comunidad de Madrid, se teje con hilos de historia que se remontan a la Edad del Bronce, donde yacimientos arqueológicos revelan la presencia de culturas antiguas. Desde cerámica campaniforme hasta restos romanos, Algete guarda vestigios de su pasado milenario.

    Enclavado en la ribera del Jarama, Algete, cuyo nombre data del siglo XV, es testigo de los vaivenes de la historia. La posible existencia de un castillo en el Cerro del Castillo y la presencia de torres vigías en el Cerro de la Concepción sugieren un pasado marcado por la vigilancia y la defensa.

    La etimología del nombre "Algete" ha sido objeto de debate. Mientras algunos sugieren una raíz árabe, al-satt, asociada a la ribera, otros como Pedro Luis Siguero Llorente proponen que el nombre fue traído por repobladores de Gete (Burgos). Esta diversidad de interpretaciones refleja la riqueza de influencias en la historia del pueblo.

    El siglo XIII marca el inicio de registros documentales, con la presencia de la compañía musulmana al-satt en el camino hacia el norte. Sin embargo, la conquista de Alfonso VI en 1081 transforma la región, expulsando a la población musulmana y dando paso a la repoblación con gentes del norte cristiano.

    Algete, en la frontera y paso entre regiones, vivió una intensidad circulatoria que disminuyó en el siglo XV, afectando las actividades comerciales judías. No obstante, el siglo XVI trajo un cambio significativo al otorgarle la categoría de Villa. La reconstrucción de la iglesia y la desafectación del Arzobispado de Toledo en 1579 marcaron hitos importantes.

    En el siglo XVIII, Algete experimentó un renacer con la llegada de casas señoriales, y en 1728 se erigió el Ducado de Algete. Los datos catastrales de la época revelan un aumento poblacional notable.

    El siglo XIX trajo la visita de Alfonso XII y la construcción de las primeras escuelas municipales. Durante el siglo XX, la Guerra Civil dejó huellas dolorosas, pero la llegada del desarrollismo en los sesenta transformó gradualmente el municipio. La construcción de infraestructuras, el crecimiento urbano y la creación de instalaciones como el Ayuntamiento y la plaza de toros marcaron este período.

    Con la entrada del siglo XXI, Algete experimenta una auténtica revolución. Las inversiones en equipamientos, infraestructuras y servicios han convertido a Algete en una pequeña ciudad, preparada para afrontar los retos del siglo XXI. Su historia rica se fusiona con el dinamismo moderno, creando un escenario donde el pasado y el presente convergen armoniosamente.

    En el siglo actual, Algete se erige como un municipio vibrante que equilibra su legado histórico con una visión de futuro audaz. Las inversiones continuas en infraestructuras, el fomento de servicios accesibles y la atención a las necesidades de la comunidad han impulsado un desarrollo sostenible y una calidad de vida en constante mejora. La diversidad cultural, las iniciativas educativas y la preservación del entorno natural han tejido una trama comunitaria rica y dinámica. Algete no solo mira hacia atrás con respeto, sino que también mira hacia adelante con entusiasmo, listo para afrontar los desafíos y oportunidades que el futuro le depara. Este pequeño rincón de la Comunidad de Madrid continúa su evolución, escribiendo nuevos capítulos en su historia y consolidándose como un lugar donde la tradición y la innovación convergen en armonía.