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Buitrago del Lozoya se alza majestuosamente sobre un promontorio en forma de herradura, abrazando las aguas del río Lozoya entre los embalses de Riosequillo y Puentes Viejas. Este entorno estratégico ha otorgado a la ciudad un foso natural de defensa, contribuyendo a su singularidad y atractivo. Reconocido como Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural desde 1993, su recinto amurallado ostenta el título de Monumento Nacional desde 1931.
La historia de Buitrago del Lozoya remonta sus raíces al siglo I a.C., aunque carece de vestigios arqueológicos de ese periodo. Durante la Reconquista, bajo el reinado de Alfonso VI, la ciudad adquiere notoriedad gracias a su ubicación estratégica. El monarca, mediante un privilegio que permitía la repoblación y creación de nuevos núcleos, propicia un rápido repoblamiento de la zona. La Tierra de Buitrago, delineada por el monarca, se convierte en una comarca con la Villa de Buitrago como su centro neurálgico.
Durante cinco siglos, esta unidad jurisdiccional se configura como un señorío vinculado a la familia Mendoza desde 1368, quienes reciben el título de duques del Infantado en el siglo XVI. Buitrago y los pueblos de su Tierra formaban una Comunidad de Villa y Tierra, una institución que los agrupaba tanto para cumplir obligaciones de vasallaje como para defender sus intereses. La distribución urbana de Buitrago refleja su historia, con la Villa, San Juan y Andarrío como sus elementos característicos.
Los siglos XV y XVI marcan un periodo de esplendor, con la construcción de notables edificaciones y un desarrollo urbano significativo, impulsados por la familia Mendoza. La iglesia de Santa María del Castillo y el hospital de San Salvador, fundado por el Marqués de Santillana, son ejemplos destacados. Sin embargo, la Guerra Civil y la ocupación napoleónica en el siglo XIX dejaron huellas de destrucción en la ciudad, afectando sus edificios singulares.
A pesar de los desafíos históricos, Buitrago ha experimentado renovación y preservación. En el siglo XXI, la ciudad se mantiene como un tesoro histórico, con la iglesia de Santa María y el Puente Viejo entre sus lugares de interés. Las excavaciones arqueológicas han revelado una necrópolis medieval, conectando el presente con su rico pasado. Buitrago del Lozoya sigue siendo un destino que fusiona su legado histórico con la vitalidad del presente.
El encanto de Buitrago del Lozoya se extiende más allá de sus imponentes murallas y su rica historia. Sus calles empedradas invitan a los visitantes a explorar pintorescos rincones donde se entretejen el pasado y el presente. La Parroquia de Santa María, testigo silencioso de los siglos, revela no solo la destreza arquitectónica de épocas pasadas, sino también la resiliencia de la ciudad frente a los desafíos del tiempo. El Puente Viejo, majestuoso sobre las aguas del río Lozoya, ofrece una vista impresionante y conecta no solo dos orillas, sino también dos eras de la historia de Buitrago. Cada rincón de esta ciudad cuenta una historia, y cada piedra susurra secretos de un legado que perdura, invitando a los viajeros a sumergirse en la magia atemporal de Buitrago del Lozoya.