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Majadahonda, un municipio en constante expansión dentro del área metropolitana de Madrid, ha experimentado un rápido crecimiento en las últimas décadas, consolidándose como una pieza clave en el mosaico urbano de la región.
Geográficamente enlazado con Las Rozas al norte y compartiendo límites con Madrid, Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte, Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo, y más, Majadahonda se erige como un punto de conexión vital en el tejido urbano madrileño.
Adentrándonos en la historia de este pueblo, nos remontamos al siglo XIII, cuando una pequeña aldea de pastores segovianos se estableció en la "majada honda o profunda". A medida que evolucionaba lingüísticamente, llegamos al siglo XVIII, donde en el censo de Florida Blanca, la aldea ya aparece descrita en latín como Maxadahonda.
Desde el siglo XIII hasta el XV, Majadahonda formó parte del Real de Manzanares, enfrentándose a disputas entre los concejos de Madrid y Segovia. En el siglo XVI, la aldea experimentó un crecimiento poblacional significativo, y a finales del siglo XVII, había florecido con unas doscientas viviendas y alrededor de 800 habitantes.
El siglo XVII trajo consigo un descenso en la población, pero con la llegada de Felipe V en el siglo XVIII, Majadahonda experimentó un renacimiento demográfico, duplicando su población y alcanzando los 800 habitantes según el censo de Florida Blanca. Las relaciones positivas con el monarca trajeron beneficios, como indemnizaciones por daños causados por la caza y la provisión de leña para la construcción del nuevo Palacio Real.
El siglo XIX fue una etapa desafiante para Majadahonda, marcada por malas cosechas, la peste y la Guerra de la Independencia. La batalla de Majadahonda en 1812 dejó el pueblo completamente devastado. La desamortización eclesiástica y civil trajo consigo la venta de tierras a nobles, incluido el marqués de Remisa, quien construyó un apeadero de tren, originando la actual estación de cercanías de Majadahonda.
En el siglo XX, Majadahonda continuó su transformación. A pesar de un revés durante la Guerra Civil Española, la llegada de la electricidad y el auge del ocio, centrado en casinos, cambiaron la dinámica del pueblo. La segunda mitad del siglo vio un crecimiento urbano y demográfico, con el abandono de la agricultura y la transición hacia el sector servicios. En los años 70, nació la urbanización "Ciudad Jardín", marcando una nueva fase en el desarrollo municipal.
La entrada de la democracia en 1978 propició un crecimiento significativo en todas las esferas de la ciudad. Majadahonda se convirtió en una de las localidades más prósperas de la Comunidad de Madrid. En las últimas décadas, su crecimiento ha sido imparable, y la inauguración del Hospital Puerta del Hierro hace dos años ha consolidado su importancia, brindando servicios a toda la zona noroeste de Madrid. Majadahonda, entre historia y progreso, continúa escribiendo su relato en la trama urbana de la región.
El vibrante presente de Majadahonda se refleja en la dinámica actual de la ciudad, donde el crecimiento económico, la diversidad cultural y las modernas infraestructuras definen su identidad contemporánea. La llegada del siglo XXI ha llevado a Majadahonda a convertirse en un enclave moderno y próspero, atrayendo a residentes y visitantes por igual. La expansión de servicios, la creación de espacios públicos innovadores y el impulso continuo hacia la sostenibilidad son elementos clave que están dando forma a un capítulo emocionante en la historia de este municipio, donde el equilibrio entre su rica herencia y un futuro vibrante se entrelazan armoniosamente.