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Situada a 52 kilómetros al noroeste de Madrid y abarcando una extensión de 32 kilómetros cuadrados, Navacerrada se encuentra inmersa en el impresionante Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Rodeada por majestuosas cumbres que forman parte del Sistema Central, esta pintoresca localidad ostenta un clima montañoso que se suma a sus encantos como atractivo adicional para los visitantes.
El origen de Navacerrada se remonta a la época posterior a la Reconquista, cuando ganaderos segovianos repoblaron una pequeña depresión, desatando una disputa territorial entre madrileños y segovianos que se prolongó durante más de tres siglos. La intervención de Alfonso X El Sabio trató de pacificar la situación, integrando pueblos, incluido Navacerrada, bajo el nombre de El Real de Manzanares. Sin embargo, las tensiones persistieron hasta que, en 1436, las tierras fueron entregadas a la familia Mendoza, específicamente al Marqués de Santillana, con el título de condado.
El Puerto de Navacerrada, originalmente conocido como Puerto de Mançanaresantes en el siglo XIII, sirvió como paso entre las provincias de Madrid y Segovia. En el siglo XVI, el puerto adoptó su nombre actual debido a su proximidad a la localidad. Aunque en sus inicios solo albergaba una pequeña alberquería medieval, la altitud cercana a los 1.900 metros y la persistente nieve desalentaban a los viajeros, llevando eventualmente al abandono del paso en el siglo XVI.
A lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, la población de Navacerrada siguió patrones similares a otros pueblos pertenecientes a El Real de Manzanares. En el XVII, experimentó una quiebra demográfica, con una recuperación notable solo a fines del siglo XX. A pesar de ello, en 1635, Felipe V otorgó a Navacerrada el título de Villa, marcando un hito en su historia.
El siglo XIX vio un crecimiento demográfico, llegando a 302 habitantes a finales de ese período. La agricultura, la ganadería y la explotación forestal fueron las principales fuentes de subsistencia, complementadas en el siglo XIX por una incipiente industria láctea. Además, se estableció la primera industria en el Valle de la Barranca, la Nevería, dedicada a la fabricación de hielo transportado a Madrid.
El siglo XX marcó un capítulo significativo en la historia de Navacerrada, especialmente con el auge del excursionismo y la salud. En 1904, el esquí llegó a la Sierra de Guadarrama, dando inicio a la construcción de instalaciones relacionadas con esta actividad y catalizando el desarrollo de la localidad. Navacerrada, con su rica historia y su entorno natural, sigue siendo un destino fascinante para aquellos que buscan conectarse con la belleza de la Sierra de Guadarrama.
Navacerrada, más allá de su rica historia y su conexión con la Sierra de Guadarrama, ofrece a los visitantes una experiencia única que combina la tradición con la modernidad. Sus calles empedradas y sus encantadoras plazas son un recordatorio de su herencia centenaria, mientras que la presencia de instalaciones relacionadas con el esquí y el excursionismo en el siglo XXI refleja su capacidad para evolucionar con los tiempos. Además, la gastronomía local, que fusiona la cocina tradicional con toques contemporáneos, invita a los visitantes a deleitar sus paladares con sabores auténticos. Ya sea explorando sus senderos de montaña, disfrutando de las instalaciones deportivas o simplemente sumergiéndose en su ambiente acogedor, Navacerrada se revela como un destino que abraza tanto su pasado como su futuro, ofreciendo una experiencia completa a quienes tienen el privilegio de descubrir sus encantos.