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Al llegar a Villaviciosa, te encuentras inmerso en un lugar donde la historia, el arte y la naturaleza se entrelazan de una manera única, creando un escenario que parece sacado de un cuento. Este encantador rincón del norte de España, escondido entre verdes colinas ondulantes y bordeado por las tranquilas y reflectantes aguas de la Ría de Villaviciosa, te invita a explorar sus calles con un sentido de aventura y descubrimiento. Lo primero que sientes al pisar este histórico suelo asturiano es el aroma fresco y reconfortante que proviene tanto del mar cercano como de los extensos manzanares que rodean la villa, llenando el aire con un perfume embriagador que te recuerda que has llegado a la capital de la sidra por excelencia. Pero no te equivoques, Villaviciosa no es solo conocida por su famosa sidra, es un lugar rebosante de historia, cultura y una riqueza arquitectónica que te invita a adentrarte en sus rincones más secretos, desvelando poco a poco sus encantos.
El viaje por Villaviciosa comienza en el epicentro de su vida social y cultural, la Plaza de Obdulio Fernández, un espacio que late con la energía de siglos de historia y que hoy en día sigue siendo un punto de encuentro vibrante para locales y visitantes por igual. En esta plaza se alza la majestuosa Iglesia de Santa María de la Oliva, una auténtica joya del arte románico que fue construida en el año 1270 y que ha resistido el paso del tiempo como testigo de los innumerables cambios que han moldeado esta tierra. Este imponente templo, con sus robustas piedras que parecen contar mil historias de devoción y fe, es una parada obligatoria para todo aquel que quiera sentir el peso de la historia bajo sus pies. Al contemplarlo, no puedes evitar imaginar a los antiguos peregrinos que, en su camino, encontraban refugio espiritual en este sagrado recinto.
Desde este emblemático punto, tus pasos te invitan a explorar una de las áreas más nobles y distinguidas de Villaviciosa: la zona de los palacios, una sección de la villa que te transporta a épocas pasadas, cuando las grandes familias aristocráticas dejaban su huella en cada esquina. Aquí te esperan algunos de los edificios más majestuosos de la región, como el imponente Palacio de los Valdés, una edificación que simboliza el poder y la influencia de la familia que dominaba estas tierras. A pocos pasos, encontrarás el Palacio de los Caveda, otro de los grandes ejemplos de la arquitectura señorial asturiana, cuyas paredes han presenciado intrigas, celebraciones y momentos que marcaron la historia local. No puedes dejar de maravillarte ante el Palacio de los Peón, cuyas elegantes líneas arquitectónicas te hacen pensar en un tiempo en que la nobleza regía con mano firme pero refinada. Y, por supuesto, la Casa de los Hevia, que no solo es un espléndido ejemplo de la arquitectura asturiana, sino que hoy alberga la oficina de turismo, un punto estratégico donde podrás informarte sobre todas las actividades culturales y recreativas que Villaviciosa tiene preparadas para ti.
Continúa tu exploración hasta la Plaza de Carlos I, un rincón lleno de vida donde la historia se mezcla con el dinamismo actual. Desde esta plaza, te adentrarás en la Calle del Sol, el epicentro comercial de la villa, donde las pequeñas tiendas y boutiques locales te esperan con productos únicos que reflejan la esencia de esta tierra. Desde artesanías hechas a mano hasta productos gastronómicos de la región, esta calle es perfecta para llevarte un pedazo de Villaviciosa contigo. Tomarte el tiempo para explorar cada tienda, hablar con los artesanos locales y descubrir esos pequeños tesoros que solo encuentras en lugares especiales como este es una experiencia en sí misma. Es el tipo de paseo que te invita a caminar sin prisas, disfrutando de la atmósfera tranquila y acogedora que emana de cada rincón.
A medida que te adentras en el centro histórico de Villaviciosa, te das cuenta de que su tamaño compacto no limita su grandeza. Las calles estrechas, flanqueadas por casas solariegas que datan de los siglos XVII y XVIII, son como un viaje en el tiempo. Cada una de estas casas ha sido testigo de generaciones de familias que contribuyeron al desarrollo de la villa y a su carácter distintivo. No puedes evitar detenerte a contemplar los detalles en las fachadas, las puertas de madera tallada y los balcones forjados que cuentan historias de antaño. Cerca del Teatro Riera, un lugar que sigue albergando espectáculos y eventos culturales, encontrarás la imponente escultura de La Manzanera, obra del célebre Mariano Benlliure, una pieza de arte que simboliza la profunda conexión de Villaviciosa con la manzana, el fruto que ha definido la cultura, la economía y las tradiciones de la región durante siglos.
Si te apasiona la historia y la arquitectura, no puedes perderte el impresionante Conjunto Monumental de Valdediós, ubicado en las afueras de Villaviciosa. Este conjunto de edificaciones es un auténtico tesoro de la arquitectura románica y pre-románica asturiana. Entre sus joyas destaca el Monasterio de Santa María de Valdediós, una construcción que data del año 1200 y que ha sido declarada Bien de Interés Cultural. Pasear por sus claustros y admirar su imponente estructura es una experiencia única que te transporta a un tiempo donde la vida monástica era el corazón espiritual de la región. Cerca de este monasterio se encuentra la Iglesia de San Salvador de Valdediós, también conocida cariñosamente como El Conventín, una pequeña pero encantadora iglesia románica que, aunque pueda parecer modesta desde el exterior, ha sido reconocida como Monumento Histórico Artístico desde 1931, debido a su enorme importancia cultural e histórica.
Si necesitas un descanso después de tanta exploración, el Parque Ballina es el lugar perfecto para relajarte. Este hermoso parque, con su vegetación exuberante y sus rincones tranquilos, te ofrece un respiro en medio de la naturaleza. En el centro del parque se alza el Ayuntamiento de Villaviciosa, un edificio emblemático que preside el paisaje. No puedes dejar de notar la estatua de bronce que domina el parque, la famosa Exaltación de la Manzana, una escultura que rinde homenaje al fruto más preciado de la región y que se ha convertido en un símbolo de orgullo para los villaviciosinos.
Y, por supuesto, ningún viaje a Villaviciosa estaría completo sin disfrutar de sus maravillosas playas. Si buscas un lugar donde relajarte junto al mar, la Playa de Rodiles es el destino ideal. Con más de un kilómetro de extensión y rodeada por un frondoso bosque de eucaliptos y pinos, esta playa es perfecta para disfrutar de un día de sol y mar. Si prefieres un entorno más pintoresco, la Playa y Puerto del Puntal, situada a orillas de la ría, te ofrecerá un ambiente más tranquilo y lleno de encanto, donde puedes pasear por su pintoresco puerto pesquero.
Para aquellos que desean adentrarse aún más en la cultura local, la Fábrica de Sidra El Gaitero es una visita obligatoria. Aquí no solo aprenderás sobre el proceso de elaboración de la sidra, sino que también podrás degustar algunas de las variedades más deliciosas y auténticas de esta bebida asturiana. Y si tienes la suerte de visitar Villaviciosa durante el Festival de la Manzana, estarás en el centro de una celebración vibrante y colorida que pone de manifiesto la importancia de este fruto en la vida local.
Villaviciosa es más que un destino turístico, es un lugar donde la historia, la cultura y la naturaleza se unen para ofrecerte una experiencia inolvidable. Cada rincón de la villa tiene algo especial que contar, y cada momento que pases aquí te conectará más profundamente con la rica herencia asturiana. Así que ven, explora y déjate cautivar por la magia de Villaviciosa, donde cada paso es una nueva aventura que te espera.