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Imagina que has llegado a Arriondas, una encantadora villa asturiana que te recibe con los brazos abiertos en el corazón del oriente de Asturias. Este pintoresco lugar, con su esencia tranquila y su vibrante cultura local, te invita a explorar su rica historia y sus paisajes cautivadores. Arriondas, la capital del concejo de Parres, se asienta en un hermoso valle que está rodeado de majestuosas montañas que se alzan orgullosas hacia el cielo, creando un telón de fondo impresionante que enmarca cada rincón de esta localidad.
A medida que te adentras en Arriondas, el aire fresco y limpio de la montaña llena tus pulmones, y la melodía del agua fluyendo en los ríos te da la bienvenida. Esta localidad, con una población de poco más de 3 mil habitantes, está bañado por las aguas cristalinas del río Piloña y el río Sella, que se entrelazan en una danza natural y convergen en el corazón de este pequeño pueblo parragués. La fusión de la arquitectura, la naturaleza y la vida cotidiana se siente en cada esquina, mientras las sonrisas de los lugareños te hacen sentir como en casa.
Tu aventura comienza al pasear por las pintorescas calles de Arriondas, donde la arquitectura indiana se manifiesta en los edificios que adornan la villa. Te detienes frente a la Villa Juanita, una majestuosa casona que data de 1923. Su estilo ecléctico, que combina elementos de diversas corrientes arquitectónicas, y su amplio jardín te cautivan a primera vista. Te asomas a través de la hermosa puerta de forja que da la bienvenida a los visitantes, y te imaginas cómo debió ser la vida aquí hace un siglo, rodeado de un entorno que parece contar historias de épocas pasadas. Los colores vivos de las flores en el jardín contrastan con la sólida estructura de la villa, creando un escenario que evoca una época de esplendor.
Después de empaparte de la historia de la villa, decides dirigirte al Parque de la Concordia, uno de los espacios verdes más destacados de Arriondas. Al acercarte, la suave brisa del río Sella y el río Piloña te envuelve, trayendo consigo el sonido relajante del agua fluyendo. Este lugar mágico, donde los dos ríos se encuentran, te ofrece un paisaje idílico que te invita a pasear y desconectar del bullicio de la vida cotidiana. Los árboles altos y frondosos ofrecen sombra y refugio, mientras las familias se agrupan en áreas de césped verde, disfrutando de picnics y momentos compartidos. Observas a los niños jugando y corriendo con risas que resuenan en el aire, y no puedes evitar sonreír al ver la felicidad que emana de este rincón de paz.
Al adentrarte en el parque, te encuentras con una impresionante escultura de Rubio Camín, elaborada con láminas de acero. Su estructura indefinida despierta tu imaginación y te lleva a reflexionar sobre el arte y la naturaleza. La escultura parece cobrar vida, cambiando de forma con cada movimiento del sol y el viento, un recordatorio de que en Arriondas la creatividad y la belleza están en constante diálogo. Paseas a su alrededor, admirando los detalles de la obra, y te preguntas sobre la historia y el significado detrás de ella, dejando que tu mente vuele tan alto como la obra misma.
No puedes dejar de explorar la Plaza de Venancio Prado, que se encuentra a un paso del parque. Este es el corazón de la villa, donde el Ayuntamiento de Parres se alza orgulloso, custodiando la vida social y cultural de la comunidad. Las fachadas de los edificios que rodean la plaza están decoradas con colores cálidos que reflejan la esencia acogedora de Arriondas. En el centro de la plaza, el cañón de las piraguas, donado a Arriondas por la Federación Española de Piragüismo, es un homenaje a la pasión local por los deportes acuáticos. Puedes imaginarte la emoción de los competidores que se lanzan a las aguas bravas del Sella, un espectáculo que atrae a miles de visitantes cada año, creando un ambiente vibrante que se siente en cada rincón.
A medida que continúas tu recorrido, levantas la vista hacia las montañas de la Sierra del Sueve, un macizo calcáreo que se erige majestuosamente en el horizonte. Esta gran sierra, que se encuentra a solo tres kilómetros de la costa, ofrece vistas panorámicas impresionantes de la montaña oriental asturiana. Al mirar hacia el Picu Pienzu, que supera los mil metros de altitud, sientes una emoción creciente por la posibilidad de aventurarte en su cima. Te decides a hacer una pequeña excursión para disfrutar del aire fresco de la montaña y, al llegar a un mirador, te detienes a contemplar el paisaje que se despliega ante ti. Las montañas se tiñen de verdes vibrantes y los ríos serpentean por el valle, creando una imagen digna de una postal que querrás llevarte en el corazón.
Desde este punto elevado, el Picu Pienzu, con su imponente presencia, se convierte en tu guía a través de este entorno natural. Decides seguir los senderos que serpentean por la sierra, explorando la rica biodiversidad de la región. El canto de las aves, el susurro del viento entre los árboles y el aroma de la vegetación autóctona crean una sinfonía de la naturaleza que te invita a seguir adelante. Con cada paso, descubres pequeños rincones ocultos, como arroyos burbujeantes y praderas cubiertas de flores silvestres que parecen bailar al ritmo de la brisa. La conexión con la naturaleza es palpable, y te das cuenta de que este es un lugar donde el tiempo se detiene, permitiéndote respirar profundamente y sentir la vida en su forma más pura.
Después de un día lleno de exploración y maravillas, decides regresar a Arriondas. La luz del atardecer pinta el cielo de tonos anaranjados y dorados, creando un ambiente mágico que transforma la villa en un cuadro viviente. Mientras caminas de regreso por las calles empedradas, los ecos de la vida cotidiana te rodean, y sientes una profunda gratitud por cada momento vivido en este rincón de Asturias. La hospitalidad de sus habitantes, la belleza de sus paisajes y la riqueza de su historia han dejado una huella imborrable en tu corazón.
Tu visita a Arriondas es solo el comienzo de una historia llena de aventuras y descubrimientos, un viaje que promete volver a ti cada vez que anheles escapar a un lugar donde la naturaleza y la cultura se entrelazan en perfecta armonía. Con la promesa de regresar y seguir explorando, te despides de este encantador pueblo, sabiendo que siempre habrá algo nuevo que descubrir en sus montañas y ríos. Al dejar Arriondas, llevas contigo la certeza de que has tocado algo especial, un lugar donde el espíritu de Asturias se manifiesta en cada rincón.