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Sumérgete en un viaje por la topografía urbana de San Carlos de la Rápita y déjate cautivar por la historia que yace entre sus calles. En tiempos pasados, un monarca soñó con dar vida a una urbe ideal en este pintoresco rincón. Cuando el rey Carlos III llegó a La Ràpita, se encontró con un pequeño pueblo de pescadores y el antiguo monasterio de Santa María de La Rápita, que ocupaba el lugar donde antes se alzaba un majestuoso castillo islámico. Sin embargo, la ambición del rey lo llevó a imaginar un gran puerto en el Mar Mediterráneo, el primero en comerciar con América.
Carlos III ansiaba que el puerto de La Rápita se convirtiera en uno de los principales enclaves comerciales del Mediterráneo, gracias al innovador Canal de Navegación de Amposta en La Rápita, que facilitaría la salida de mercancías desde el noroeste de la península ibérica hacia el mar. Por ello, decidió cambiar el nombre del pueblo, que pasó a llamarse San Carlos de la Rápita, y concibió una nueva ciudad que pudiera albergar todo el dinamismo que anhelaba. Sin embargo, el sueño del monarca nunca llegó a hacerse realidad. Su fallecimiento, los problemas económicos y administrativos que surgieron tras su reinado, así como la propagación del paludismo, provocaron que la gran urbe portuaria quedara perpetuamente inconclusa. No obstante, en la actualidad, podemos contemplar algunos de los espacios y edificios de aquella época, todos ellos a medio terminar, e imaginar cómo habría sido la ciudad soñada por Carlos III.
Comienza tu exploración en el encantador paseo costero que se extiende desde una amplia y exuberante área junto al puerto deportivo, conocida como el Parque de Garbí. Aquí, podrás disfrutar de un ambiente exclusivo para peatones, ciclistas, deportistas y amantes de la naturaleza. El paseo continúa bordeando todas las playas, atravesando un pintoresco puente sobre el agua y rodeando el antiguo faro, brindándote vistas impresionantes del mar.
Sumérgete en la rica historia marítima de la zona en el Museo del Mar del Ebro. Este fascinante museo alberga descubrimientos procedentes del mar, como antiguas anclas, asas de utensilios y herramientas utilizadas para coser redes. Ubicado en el emblemático edificio de Las Casotes, construido en la segunda mitad del siglo XIX por la Real Compañía de Canalización y Riegos del Ebro, el museo ha conservado su esencia histórica sin modificaciones, adaptándose perfectamente como hogar de la temática marítima y encontrando un equilibrio entre su carácter histórico y su posible adaptación a nuevos usos.
Dirígete al Mirador de la Guardiola, una antigua torre de vigilancia ubicada en la cima del monte conocido como "la Torreta". Con sus impresionantes 116 metros de altura, esta torre protege la ciudad desde el oeste y ofrece una vista panorámica incomparable del Parque Natural del Delta del Ebro. Te recomendamos visitar este lugar antes de emprender tu excursión al Delta, ya que es el mirador más cercano para contemplar toda la majestuosidad de esta reserva natural.
No puedes dejar de explorar la Lonja y el puerto pesquero, donde se encuentra un edificio contemporáneo que alberga la actividad pesquera de la zona. Aquí podrás presenciar la llegada de las embarcaciones y los pescadores con todo el pescado y marisco fresco listo para la subasta. Aunque la subasta ahora es automatizada, hace poco tiempo solía llevarse a cabo de forma manual, y aún se pueden escuchar los precios cantados, interrumpidos por las ofertas de los compradores. Los visitantes pueden disfrutar de la emoción de la venta de pescado en vivo desde un pasillo en el primer piso que rodea la cinta transportadora de pescado, y desde allí observar las gradas donde se encuentran los compradores.
Por último, explora el Mercado, una zona que en tiempos pasados fue uno de los puntos neurálgicos de la ciudad. En este lugar se alzaba el antiguo castillo, una fortaleza construida por los sarracenos que continuó siendo un lugar de culto y peregrinación para los musulmanes incluso después de la recuperación del territorio. También se encontraba el convento de las monjas San juanistas, bajo la advocación de Santa María de La Rápita. La construcción del Mercado en 1971 supuso la demolición de lo que quedaba del antiguo hospital, el traslado del brocal del Pozo de las Figueretes y la desaparición de un tramo de muralla, reforzando la curva que da al foso donde poco a poco se desmoronaba la piedra cortada de la muralla. Aunque la ciudad soñada por Carlos III nunca se completó, el Mercado es un lugar que nos permite imaginar su grandeza y sumergirnos en su legado histórico.
San Carlos de la Rápita te espera con su encanto costero, su rica historia marítima y sus tesoros arquitectónicos a medio terminar. Descubre la belleza de esta ciudad que albergó los sueños de un monarca y permite que tu imaginación te transporte a tiempos pasados mientras exploras sus rincones pintorescos y contemplas las huellas de una grandeza que nunca llegó a ser.