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  • En el encantador pueblo de Montblanc, se encuentran numerosas joyas arquitectónicas que atestiguan su rica historia. Entre ellas, destaca la majestuosa Iglesia de Santa Maria, una imponente edificación que data del siglo XIV. Esta iglesia es un ejemplar sobresaliente del gótico catalán, cuya construcción refleja la grandiosidad de la época. Al adentrarse en su interior, se despliega ante los ojos de los visitantes un espacio de amplias dimensiones, dominado por una larga nave con una hermosa bóveda de crucería, que se eleva con elegancia sobre el altar mayor. Las claves de esta bóveda, con sus intrincadas tallas, sorprenden con representaciones del Antiguo Testamento, una manifestación artística de gran valor que invita a los fieles y turistas a una meditación profunda sobre las historias bíblicas.

    A lo largo de los costados de la iglesia, se alzan capillas de base cuadrada, también coronadas por bóvedas de crucería que se integran armónicamente con el diseño general del edificio. Estos espacios laterales no solo aportan al templo una mayor amplitud y profundidad, sino que también enriquecen el entorno con detalles arquitectónicos y decorativos que destacan la habilidad y la creatividad de los artesanos medievales. A media altura, los ojos se deleitan con los magníficos ventanales góticos, que exhiben intrincadas tracerías y vitrales que revelan los enigmas del Rosario. Estos ventanales no solo inundan el interior con una luz suave y multicolor, sino que también sumergen a los visitantes en un ambiente de misterio y devoción, al tiempo que cuentan historias sagradas a través de sus colores y formas.

    Durante el siglo XVIII, se realizó una adición significativa a la iglesia: se construyó una capilla adicional que más tarde se transformó en la Capilla del Santísimo. Esta capilla, dedicada al Santísimo Sacramento, enriquece aún más el espacio sagrado, ofreciendo un lugar de recogimiento y adoración. La integración de esta nueva capilla con el estilo gótico del templo demuestra la continuidad de la tradición religiosa y el compromiso de la comunidad con su patrimonio espiritual.

    Dentro de la iglesia, las obras de arte religioso cautivan la atención de los admiradores con su belleza y detalle. Destaca una gran escultura gótica de la Virgen, conocida como Mare de Déu del Cor, una obra maestra elaborada en madera policromada. Esta figura majestuosa, que data del siglo XIV, es un ejemplo sobresaliente del arte religioso medieval, capturando la esencia de la devoción de la época con su expresión serena y su detallado atavío. El retablo de Sant Bernat y Sant Bernabé también se erige como una maravilla artística digna de contemplar. Este retablo, ricamente adornado, representa a los santos con una detallada iconografía que refleja la maestría de los artistas que lo crearon. Además, el órgano barroco, considerado uno de los más importantes de Cataluña, ocupa un lugar destacado en el templo. Sus tubos ornamentados y su elaborado diseño no solo sirven como un instrumento musical, sino también como una pieza artística que enriquece el ambiente sagrado del espacio. Los acordes del órgano envuelven el interior de la iglesia con su melodía celestial, añadiendo una dimensión espiritual y emotiva a las celebraciones y eventos litúrgicos.

    La historia de la Iglesia de Santa Maria está profundamente entrelazada con la del propio Montblanc. Situada en la zona más elevada del pueblo, ocupa el lugar donde alguna vez se alzó la primitiva iglesia románica. Este emplazamiento elevado no solo proporciona una vista panorámica del entorno, sino que también subraya la importancia de la iglesia como un símbolo de fe y comunidad. Con el crecimiento demográfico de Montblanc y su creciente importancia como centro religioso y cultural, se justificó la construcción de este nuevo templo. La Iglesia de Santa Maria, con su imponente arquitectura gótica y su rica decoración artística, se convirtió en un símbolo de devoción y un reflejo del compromiso de la comunidad con su patrimonio espiritual y cultural.

    En el municipio de Montblanc también se encuentra una edificación notable, conocida simplemente como "Municipio". Aunque su construcción se inició en los siglos XIII y XIV, el edificio que se puede admirar en la actualidad es fruto de una reconstrucción completa realizada en el año 2001, que respetó cuidadosamente su fachada y sus arcos. Al ingresar al interior, los visitantes quedan maravillados por los elegantes arcos apuntados y un mural que narra los hechos históricos más destacados de la villa. La puerta de entrada, el balcón y la galería son añadidos del siglo XVII, que aportan un toque de encanto histórico al edificio.

    Uno de los tesoros más antiguos de Montblanc es el Puente Antiguo, cuyos orígenes podrían remontarse a la época romana, aunque la estructura actual que podemos contemplar data del siglo XII. Este puente, en otros tiempos, contaba con arcos decorados en sus extremos: uno tallado con un escudo y el otro con la figura de un ángel. Desafortunadamente, estos arcos fueron destruidos en el siglo XIX para permitir el paso de carruajes, pero aún así, el puente conserva su belleza y se erige como un testigo silente del pasado de Montblanc.

    Otra iglesia de notable relevancia es la Iglesia-hospital de Sant Marçal, que data del siglo XIV. Esta iglesia de una sola nave y cabecera plana se distingue por su estructura de madera a dos aguas y arcos diafragmáticos, sin contrafuertes. En su interior, los visitantes pueden apreciar una destacada pintura mural de Sant Cristòfol del siglo XV, mientras que en la fachada principal, la parte inferior está construida con sillares de piedra, al igual que la base del campanario de espadaña. El resto de la iglesia está elaborado con tapia, aunque un muro que alguna vez formó parte del recinto amurallado está construido con piedra y argamasa.

    La Iglesia de Sant Miquel, por su parte, es un edificio del siglo XIII con modificaciones posteriores. Su fachada de estilo románico y su interior de estilo gótico la convierten en una parada obligatoria para los amantes de la arquitectura histórica. Con una sola nave y sin ábside, esta iglesia muestra una cubierta de madera policromada y arcos diafragmáticos. En las capillas laterales, se aprecia la evolución del gótico, desde la simplicidad hasta la exuberancia decorativa, reflejando las diferentes épocas en que fue modificada y adaptada a los estilos artísticos del momento.

    El antiguo hospital de Santa Magdalena es otro tesoro arquitectónico de Montblanc. La iglesia, perteneciente al siglo XIV, se une al edificio del hospital, que data de los siglos XV y XVI. La iglesia se caracteriza por ser una sola nave sin ábside, con una estructura de madera cubierta a dos aguas y arcos diafragmáticos. En el costado derecho se encuentra una capilla lateral con una hermosa bóveda de crucería. El hospital se organiza alrededor de un claustro central ligeramente modificado, donde los visitantes pueden apreciar una cisterna y el pavimento original, testigos mudos de su antigua función como lugar de cuidado y atención médica.

    En el corazón de Montblanc, en el extremo de la plaza Principal, se encuentra la Fuente Principal, una edificación que se remonta a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Esta fuente, con tres caños y un abrevadero adosado, exhibe una reducción en sus dimensiones realizada en 1928. En la parte superior de la fuente, un escudo de España esculpido en piedra, flanqueado por los escudos de Cataluña y Montblanc, rinde homenaje a la identidad y la historia de la región.

    Finalmente, la Calle dels Jueus, que data del siglo XIII, evoca el pasado judío de Montblanc. En tiempos antiguos, este barrio, conocido como el call, era un núcleo vibrante de la vida judía en la ciudad. Contaba con tres accesos, una sinagoga que servía como centro espiritual y comunitario, y un cementerio situado fuera de las murallas, testimonio de la importancia de la comunidad en la región. Además, en el call se encontraban diversos comercios y talleres, lo que hacía de esta zona un lugar activo y dinámico dentro de Montblanc.

    Aunque hoy en día solo queda una calle que lleva el nombre de la antigua judería, el pequeño arco medieval que se conserva es un valioso recordatorio de aquellos tiempos lejanos. Este arco, con su arquitectura característica, nos transporta al pasado, ofreciendo una visión tangible de la rica y diversa historia de Montblanc. Al pasear por la Calle dels Jueus, puedes imaginar cómo era la vida en el call, sintiendo la conexión con el patrimonio cultural y la historia que ha formado el tejido de la ciudad a lo largo de los siglos.

    Explorar Montblanc es como embarcarse en un viaje en el tiempo, donde la arquitectura y los vestigios históricos narran la historia de la localidad. Estas edificaciones, desde la imponente Iglesia de Santa Maria hasta el encanto de la Calle de los Hebreos, invitan a los visitantes a sumergirse en un pasado lleno de esplendor y a descubrir la belleza arquitectónica de esta cautivadora ciudad.