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Bienvenidos a Binissalem, un encantador pueblo en el corazón de Mallorca, rico en historia, arquitectura y cultura. Aquí, los visitantes pueden sumergirse en un viaje a través del tiempo visitando una serie de monumentos que han sido catalogados como Bienes de Interés Cultural por el Consell Insular de Mallorca. Cada uno de estos sitios ofrece una ventana única a las diversas épocas y estilos que han marcado el desarrollo de esta región. Acompáñenos en este recorrido por los tesoros históricos de Binissalem.
Nuestra primera parada es la Església Parroquial de Santa Maria de Robines, situada en la Plaça de l'Església. Esta impresionante iglesia es el corazón espiritual de Binissalem. Construida con la piedra local, destaca por su imponente presencia y su rica historia que se remonta a la época medieval. La iglesia no solo es un lugar de culto, sino también un testimonio de la evolución arquitectónica y religiosa de la región.
A continuación, nos dirigimos a la Antiga Creu de Can Gelabert, también conocida como la Creu del Camí de Biniali. Esta cruz de término es un símbolo de la espiritualidad y la vida comunitaria en Binissalem. Las cruces de término son elementos importantes en la cultura mallorquina, marcando caminos y sirviendo como puntos de referencia espiritual y geográfica.
Siguiendo nuestro recorrido, encontramos otra notable Creu de Terme en el Carrer Creu. Esta cruz, como la anterior, es un reflejo de la devoción religiosa y la rica tradición cultural del pueblo. Representa los valores y las creencias profundamente arraigadas en la comunidad de Binissalem.
Nuestro próximo destino es Can Sabater, una residencia histórica ubicada en el Carrer Bonaire. Esta casa es un ejemplo magnífico de la arquitectura residencial de Binissalem, destacando por su diseño y su importancia histórica. Pasear por los alrededores de Can Sabater es como retroceder en el tiempo, apreciando el estilo de vida y la opulencia de épocas pasadas.
El Conjunt Històric de Binissalem es una visita obligada para cualquier amante de la historia. Este conjunto engloba varios edificios y espacios que juntos forman un paisaje urbano de gran valor histórico y artístico. Caminar por estas calles es explorar una cápsula del tiempo que nos habla del desarrollo y la transformación de Binissalem a lo largo de los siglos.
Para los entusiastas de la arqueología, Binissalem ofrece varios sitios fascinantes. El Talaiot de Borneta, conocido también como Es Claper des Moros, es una estructura prehistórica que ofrece una mirada a las primeras civilizaciones que habitaron la isla. Similarmente, la Cova de Can Pere Antoni, o Sa Cova des Puig, es otra maravilla arqueológica que invita a los visitantes a explorar los antiguos refugios y lugares de enterramiento de nuestros antepasados.
El Talaiot des Velar, también conocido como Es Claper des Moros, es otro sitio arqueológico que destaca por su importancia histórica. Estos talaiots son torres de piedra que forman parte del paisaje prehistórico de Mallorca y ofrecen una visión única de la vida en la Edad de Bronce.
Finalmente, visitamos el Talaiot de sa Terra Grossa, también llamado Can Marilla. Este sitio arqueológico es otro ejemplo destacado de la arquitectura prehistórica de la isla, completando nuestra exploración de los orígenes antiguos de Binissalem.
Binissalem no es solo un destino turístico, sino una puerta de entrada a la rica herencia cultural e histórica de Mallorca. Desde sus impresionantes iglesias y cruces de término hasta sus casas señoriales y monumentos arqueológicos, cada rincón de Binissalem tiene una historia que contar. Invita a los visitantes a sumergirse en su pasado y disfrutar de la belleza y la autenticidad que hacen de este pueblo un lugar verdaderamente especial.
Binissalem, antiguamente conocida como Robines, es una encantadora villa ubicada en la comarca del Raiguer en Mallorca. Este pintoresco pueblo es un destino perfecto para los amantes de la historia, la arquitectura y, por supuesto, el vino.
Los primeros asentamientos de Binissalem datan de la época talayótica, con influencias romanas e islámicas. Originalmente, el núcleo de la villa se encontraba en torno a la alquería de Robines, pero con el tiempo, Binissalem ganó importancia y desplazó a Robines como centro del poder local. La herencia musulmana es evidente en los nombres de lugares y en los antiguos sistemas de riego que aún perduran. En el Repartimiento derivado de la conquista catalana del siglo XIII, Binissalem correspondió a la porción del vescomte de Bearn, quien donó estas tierras a la vescomtessa Garsenda de Bearn. Durante esta época, no había núcleos urbanos relevantes, sino alquerías y llogarets dispersos, siendo la iglesia de Santa Maria de Robines, construida sobre una antigua mezquita, el principal centro de culto.
Con el paso del tiempo, la iglesia de Nostra Senyora de Robines se trasladó al núcleo de Binissalem, consolidando la importancia de esta área. Esta iglesia, construida con la característica piedra local, destaca por su majestuosa altura y belleza, siendo un punto de referencia esencial para cualquier visitante. La iglesia es un símbolo de la transición y evolución de Binissalem como centro de poder civil y eclesiástico desde la conquista catalana hasta nuestros días.
Otro lugar de interés es Can Gelabert, una casa señorial famosa por sus salas decoradas con frescos de estilo pompeyanos. Esta casa es una verdadera joya artística que refleja la prosperidad económica de Binissalem en el siglo XVIII y principios del XIX. La riqueza cultural del pueblo también se manifiesta en otros edificios históricos, como Can Marc y Can Beltran, que son ejemplos representativos de la arquitectura local, con fachadas elegantes y detalles que cuentan la historia de una época de gran esplendor. Además, Can Tiró de les Bolles destaca por su fachada de estilo manierista, añadiendo otro testimonio de la riqueza cultural y arquitectónica del pueblo.
Binissalem es mundialmente conocida por su producción de vino. Ya en el siglo XIV se documentaron grandes extensiones de viñedos y, desde entonces, el vino de Binissalem ha sido reconocido como el mejor de Mallorca. Los visitantes pueden disfrutar de tours por las bodegas locales, degustaciones y aprender sobre la rica tradición vinícola de la región. La tradición vinícola de Binissalem no solo ha sido un motor económico, sino también un elemento cultural que define el carácter del pueblo y su gente.
El casco antiguo de Binissalem, con sus edificios históricos, coexiste con estructuras más modernas que reflejan diferentes épocas de prosperidad económica. Esta combinación de tradición y modernidad proporciona un encanto único al pueblo. La convivencia de estilos arquitectónicos muestra la evolución de Binissalem a lo largo de los siglos, desde sus raíces talayóticas y musulmanas hasta su desarrollo como un centro vinícola y artístico. Los visitantes pueden pasear por las calles adoquinadas, admirar las fachadas de las casas señoriales y detenerse en alguna de las plazas para disfrutar de la atmósfera tranquila y acogedora del pueblo.
Binissalem es más que un destino turístico; es un viaje en el tiempo que ofrece una mezcla de historia, cultura y sabor. Desde su impresionante iglesia y casas señoriales hasta sus renombrados viñedos, cada rincón de Binissalem invita a descubrir y disfrutar. No pierdas la oportunidad de explorar esta joya mallorquina y sumérgete en su rica herencia y belleza inigualable. La autenticidad y el encanto de Binissalem hacen que cada visita sea una experiencia memorable, permitiendo a los visitantes conectarse con la esencia de Mallorca y su fascinante historia.