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Sástago, un pintoresco municipio español de la provincia de Zaragoza, se encuentra en la comarca de Ribera Baja del Ebro, en pleno centro de la depresión del Ebro. Este encantador lugar está situado sobre depósitos cuaternarios en la margen derecha del río Ebro, que serpentea alrededor del casco urbano formando meandros pintorescos. A solo unos pasos del río, comienza una estepa vasta y abierta, un hábitat perfecto para una rica variedad de fauna silvestre que se puede observar en su entorno natural.
El patrimonio religioso de Sástago es fascinante y está lleno de historia. La Iglesia de Nuestra Señora del Pilar es una joya del siglo XVII construida en un estilo barroco impresionante. Este templo, erigido sobre una estructura anterior, combina mampostería y ladrillo con detalles de sillería en las esquinas. Su planta rectangular alberga una nave única dividida en tres tramos por arcos fajones, y una torre con una combinación de cuerpos cuadrados y octogonales que se eleva majestuosa. Este edificio no solo destaca por su arquitectura, sino también por su rol central en la vida religiosa de la comunidad.
La Ermita de Montler es otro lugar destacado en Sástago. Este pequeño templo de una sola nave se caracteriza por su cabecera recta y un pequeño camarín semicircular que se extiende desde la parte trasera del edificio. La entrada está precedida por un pórtico cuadrado con dos cuerpos en altura. La ermita no solo sirve como lugar de culto, sino que también cuenta con estancias adicionales para atender a los romeros y visitantes, haciendo de este lugar un punto de encuentro espiritual y comunitario.
En el ámbito del patrimonio civil, Sástago ofrece una rica historia a través de sus monumentos y edificaciones. El Castillo de la Palma, situado en la cima del cerro de la Rosa, data del siglo X y fue probablemente erigido por los musulmanes. Este castillo se adapta perfectamente al terreno, con una planta rectangular que sigue el eje longitudinal del cerro. Aunque en estado de deterioro, se pueden apreciar los restos de la muralla medieval y sus torreones, junto con una torre del homenaje. Dentro del recinto, una ermita barroca dedicada al Pilar también se encuentra en riesgo de ruina, pero añade un toque de historia al ya fascinante castillo.
El Fortín de Sástago, un recinto irregular con baluartes y garitas, es otra estructura defensiva de interés. Construido durante la tercera guerra carlista, este fortín tiene una torre central cuadrada que sirvió como una torre óptica para comunicaciones entre Zaragoza y Tortosa. Aunque la torre original ha perdido algunos de sus pisos, el fortín sigue siendo un ejemplo impresionante de la arquitectura defensiva de la época.
Otra torre vigía importante en el municipio es la Torre del Tambor, una construcción circular del siglo XIX. Hecha de mampostería, esta torre ha sido restaurada recientemente, lo que permite a los visitantes admirar su estructura y entender su función histórica en la vigilancia y defensa del territorio.
En el ámbito natural, Sástago no decepciona. Las Saladas de Sástago-Bujaraloz, situadas al noreste del municipio, son un conjunto de lagunas endorreicas, temporales y salinas que constituyen uno de los sistemas más extensos e importantes de Europa en su tipo. Estas saladas albergan una fauna y flora únicas, incluyendo aves acuáticas y microorganismos extremófilos. Los restos de edificios e infraestructuras para la producción de sal, que se extienden sobre una lengua de tierra en la laguna, revelan la importancia histórica de la sal en la región.
A solo 7 kilómetros de Sástago, se encuentra el impresionante Monasterio de Rueda. Fundado en el siglo XIII, este monasterio cisterciense comenzó su construcción en el siglo XII, con una evolución hacia el estilo gótico pleno. Posteriormente, se realizaron ampliaciones renacentistas y barrocas, que enriquecen aún más su ya impresionante arquitectura. Además del monasterio, se construyeron infraestructuras hidráulicas como el azud y la noria, que facilitaban la distribución del agua desde el río a las dependencias monásticas, junto con un molino harinero. Este lugar no solo ofrece una rica historia arquitectónica, sino también una conexión profunda con el entorno natural y el desarrollo tecnológico de la época.