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En tu visita a Caspe, te adentras en un fascinante viaje a través de la historia y la naturaleza. Este encantador municipio en la provincia de Zaragoza está profundamente marcado por el río Ebro, que en gran parte de su territorio se encuentra represado en el embalse de Mequinenza, conocido como el "Mar de Aragón". Este embalse es el corazón de una región rica en historia y belleza natural.
Tu primera parada es el Abrigo del Plano del Pulido, donde te maravillas con las pinturas rupestres que decoran este antiguo refugio. Este sitio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ofrece una ventana a los primeros asentamientos humanos en la región, mientras que los yacimientos neolíticos cercanos revelan la evolución de las comunidades primitivas.
A continuación, visitas el Mausoleo de Miralpeix, una impresionante reliquia romana del siglo II. Este monumento nacional te sorprende con su cella rectangular y su elegante bóveda de cañón. Los capiteles corintios de las pilastras que enmarcan la entrada añaden un aire majestuoso a esta estructura antigua.
Tu jornada continúa con la ermita de Santa María de Horta, una joya del románico que fue rescatada del embalse de Mequinenza y reconstruida en un cerro que domina Caspe. Construida entre finales del siglo XII y principios del XIII, la ermita destaca por su planta alargada en forma de ojo de cerradura y su ábside semicircular adornado con modillones. También conocida como Santa María del Fondón, la ermita es un ejemplo encantador de la arquitectura religiosa de la época.
La Colegiata de Santa María la Mayor del Pilar es tu siguiente destino. Esta imponente estructura gótica, erigida entre los siglos XII y XVIII, es uno de los ejemplos más destacados del gótico purista en Aragón. Con tres naves, la central es la más amplia y está cubierta por una bóveda de crucería. Este lugar no solo fue escenario de eventos históricos importantes, como la misa de proclamación del Compromiso de Caspe en 1412, sino que también alberga la Vera Cruz de Caspe, una de las reliquias más significativas de la cristiandad. Aunque el edificio sufrió daños durante la Guerra Civil, su restauración y el reconocimiento como Monumento Nacional en 1931 aseguran que su historia y su relevancia perduren.
Mientras paseas por Caspe, descubres varias ermitas que añaden encanto al paisaje urbano. La ermita de Santa Quiteria, construida en el siglo XVII, y la ermita de Montserrat, reconstruida en el siglo XIX después de ser destruida en la Guerra de Independencia, ofrecen un vistazo a la arquitectura religiosa local. La ermita de la Magdalena, del siglo XVIII, y la ermita de Balma, del siglo XIX, también aportan su historia al recorrido. En el Barrio de La Muela, la ermita de San Indalecio, con su planta cuadrada y cúpula hemisférica, te impresiona con su diseño barroco del siglo XVIII.
Otro lugar de interés es el edificio e iglesia de San Agustín, parte del convento de San Agustín, concluido en el siglo XVII. Este conjunto arquitectónico destaca por su diseño ordenado y funcional, con el claustro como su elemento principal.
El convento de Santo Domingo, frente a la estación de ferrocarril, también llama tu atención. Aunque está en ruinas, su historia como hospital militar, cementerio y prisión durante varias guerras añade una capa de intriga. Abandonado en 1978, el convento permanece como un recordatorio de tiempos pasados.
En el ámbito civil, el castillo del Compromiso es un testimonio de la historia militar de Caspe. Construido por los caballeros de la Orden del Hospital, el castillo ha visto muchas guerras y conflictos. Aunque gran parte de su estructura fue destruida, aún puedes ver un muro almenado decorado con escudos y algunos sótanos de la fortaleza. La Torre de Salamanca, erigida en el siglo XIX por el general Salamanca, se alza sobre un monte y ofrece vistas panorámicas de Caspe y el valle del Ebro. Esta torre alberga el Museo de Heráldica, que guarda símbolos de la Corona de Aragón.
En el centro de Caspe, la Plaza Mayor te cautiva con su historia. Los Arcos de Toril, con sus soportales en forma apuntada, y la Casa Consistorial con su fachada clasicista del siglo XIX añaden carácter al lugar. La Casa Palacio Piazuelo Barberán destaca como una de las edificaciones más notables, mientras que la calle Barrio Verde te invita a imaginar la antigua comunidad sefardí.
Las torres de vigilancia de las Guerras Carlistas, la Torre de Turlán y la Torre de Valdemoro, son otros puntos de interés. Construidas para vigilar el paso del Ebro, ofrecen una visión de la historia militar de la región. El Puente de los Masatrigos, a 12 km del casco urbano, es un lugar de gran belleza, con su estructura del siglo XVIII apoyada sobre cimientos de los siglos XIII y XIV.
Finalmente, el embalse de Mequinenza, o "Mar de Aragón", es un paraíso para los amantes de la naturaleza y los deportes acuáticos. Con su rica fauna y paisaje impresionante, es ideal para la pesca, especialmente del black bass o lubina negra. Caspe es conocida como la capital europea de esta especie. También puedes disfrutar de la pesca del siluro, una especie grande y desafiante, además de la abundante carpa, carpín y alburno.