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Sabiñánigo, una encantadora ciudad situada en la provincia de Huesca, Aragón, es un destino turístico que ofrece una combinación de historia y modernidad. Uno de los primeros lugares de interés es la Casa Abacial, una construcción que data del siglo XVI y que representa una parte importante del patrimonio histórico de la ciudad. Junto a ella se encuentra la iglesia barroca de San Hipólito, erigida en el siglo XVII, que destaca por su arquitectura sencilla y su rica historia. Ambos edificios están situados en el barrio histórico de San Feliciano, un área que invita a los visitantes a explorar y descubrir el pasado de la región.
Para aquellos que buscan una experiencia más contemporánea, "Pirenarium" es un parque temático que no se puede perder. Este complejo alberga maquetas en miniatura de los Pirineos y de toda la región de Aragón, ofreciendo una forma entretenida y educativa de conocer la geografía y la cultura locales. El parque está ubicado en los antiguos cuarteles del ejército, lo que añade un toque histórico al lugar.
En El Puente de Sabiñánigo, los visitantes pueden encontrar la Casa Batanero, una casa histórica del siglo XIX que ahora alberga el Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo. Este museo es un verdadero viaje en el tiempo, ya que en su planta baja recrea las distintas dependencias de una casa tradicional pirenaica con todos sus utensilios y mobiliario. En el segundo piso, se pueden explorar espacios dedicados a las artesanías locales, así como estancias propias de una vivienda de la época. Además, el museo cuenta con un espacio lúdico dedicado a "Pedrón", un famoso diablillo de la región de Serrablo, que añade un toque de misticismo y leyenda al recorrido.
Otra visita imprescindible es la iglesia de San Pedro de Lárrede, una verdadera joya del románico aragonés construida alrededor del año 1050. Esta iglesia forma parte del grupo de iglesias denominadas de Serrablo y ha sido declarada Monumento Nacional. Su arquitectura única y su ubicación en el entorno natural de la zona la convierten en un lugar de gran interés para los amantes de la historia y la arquitectura.
Para los aficionados al arte, el Museo del Dibujo Julio Gavín "Castillo de Larrés" es una parada esencial. Este museo se encuentra en un castillo que data de finales del siglo XIV, ampliado en el siglo XVI, y alberga una extensa colección de dibujos. Además de muestras de dibujo artístico, el museo incluye una sección dedicada al humor gráfico y al cómic, lo que lo convierte en un lugar interesante para personas de todas las edades.
Por último, pero ciertamente no menos importante, el dolmen de Ibirque es una joya arqueológica situada en la cima de un cerro, que brinda una experiencia única a los visitantes. Este impresionante monumento megalítico, que data de tiempos prehistóricos, sirve como un recordatorio tangible de las antiguas civilizaciones que una vez habitaron la región. El dolmen, utilizado como sepulcro, presenta una estructura sencilla pero poderosa: una cámara interior de planta rectangular orientada hacia el este, lo que sugiere un conocimiento de los movimientos solares y quizás una intención ritual o simbólica en su diseño. La cámara está cubierta por una enorme losa de piedra que protege su interior, y está sostenida por cuatro losas laterales que forman las paredes de este antiguo refugio.
Explorar el dolmen de Ibirque es como dar un paso atrás en el tiempo, permitiendo a los visitantes conectarse con el pasado remoto de la humanidad. Este sitio no solo es fascinante para los arqueólogos y entusiastas de la historia, sino también para cualquier persona que desee sentir la profunda conexión espiritual y cultural que nuestros ancestros tenían con la tierra y el cosmos. Además, la ubicación del dolmen en la cima de un cerro ofrece vistas panorámicas impresionantes del paisaje circundante, convirtiéndolo en un lugar ideal para una excursión que combina historia, arqueología y naturaleza. Esta experiencia enriquecedora permite a los visitantes contemplar la inmensidad del tiempo y la naturaleza, reflexionando sobre la vida y la muerte, y la continuidad de las tradiciones humanas a lo largo de los milenios.