airbnb
tripadvisor
booking
trip
hometogo
vrbo

Maximiza Resultados con Nuestra Gestión Integral Profesional

Nuestra empresa se destaca por su enfoque en una gestión vacacional integral de tus propiedades.

Consulta nuestros planes

Creación y distribución de anuncios del alojamiento.

Unificación y actualización de calendarios de reservas.

Gestión y respuesta a las consultas de los viajeros.

Gestión de entradas y salidas de los viajeros.

Servicio de limpieza del alojamiento.

Mantenimiento y monitoreo continuo del alojamiento.

¡Llámanos ahora mismo!

¿Te gustaría mejorar la gestión de tus propiedades turísticas? ¡Hablemos!



Información de contacto

  • 621 32 53 38
  • www.masterguest.es
  • Sant Miquel de Balansat es un pintoresco y encantador pueblo ubicado en el noroeste de la isla de Ibiza, formando parte del municipio de Sant Joan de Labritja. Esta pequeña localidad, con una extensión aproximada de 37 km², está rodeada por un paisaje que combina la majestuosidad del mar y las colinas. Al norte y al oeste, el pueblo se encuentra bañado por el mar, mientras que al suroeste limita con Sant Mateu d'Albarca, al sur con Santa Gertrudis de Fruitera, al sureste con Sant Llorenç de Balàfia, y al este con Sant Joan de Labritja. El nombre de Sant Miquel de Balansat tiene sus raíces en el antiguo cuartón de Balansat, del que el pueblo formaba parte. Su elemento más emblemático es el templo de Sant Miquel Arcángel, un edificio histórico construido en el siglo XV sobre terrenos que alguna vez pertenecieron a la antigua alquería de Balansat.

    La geografía de Sant Miquel de Balansat es un reflejo de la belleza natural y la diversidad del paisaje ibicenco. El terreno se caracteriza por su accidentada topografía, que forma parte de la región montañosa conocida como Es Amunts. Esta área abarca toda la zona costera del pueblo y se divide en dos unidades principales: el Pla Roig y la planicie de la vénda de Benirràs y el Pla d’Albarqueta. El Pla Roig, situado en la parte meridional, está rodeado de sectores montañosos como el Cap des Rubió y la Serra des Forn Nou. Estos picos, que superan los 300 metros de altura, como el Puig de sa Paret (327 m) y el Puig des Mossons (319 m), dominan el horizonte y ofrecen vistas impresionantes del paisaje circundante. La parte central de Es Amunts presenta un relieve más suave, con áreas como el puerto de Sant Miquel y la cala de Benirràs sirviendo como los principales accesos marítimos del pueblo.

    La composición geológica de Sant Miquel de Balansat es notable por su variada mezcla de materiales. El suelo está compuesto por una combinación de calizas compactas, dolomías y margas arcillosas, que dan lugar a un paisaje geológico distintivo. Las planicies, como el Pla Roig, junto con las zonas aluviales del puerto de Sant Miquel, están formadas por limos que tiñen el suelo de un característico color rojizo. Este fenómeno se debe a la erosión y el lavado del sustrato calcáreo. Históricamente, estas zonas fértiles han favorecido el desarrollo de la agricultura, que ha sido una parte importante de la vida en el pueblo. La unidad geológica de Llentrisca-Rei abarca la mayor parte del territorio del pueblo, mientras que la unidad de Albarca cubre un estrecho sector costero que se extiende desde el Cap des Rubió hasta la Punta de s’Oriçol.

    Explorar Sant Miquel de Balansat es adentrarse en un mundo donde la historia, la geografía y la naturaleza se entrelazan para ofrecer una experiencia única. Desde su impresionante patrimonio histórico hasta su vibrante entorno natural, el pueblo es un destino ideal para quienes buscan sumergirse en la autenticidad de Ibiza.

    El principal curso de agua en la zona es el torrente de Balansat, o del Port, que atraviesa el pueblo de sur a norte y desemboca en el puerto de Sant Miquel. Este torrente ha creado una fértil llanura aluvial, históricamente significativa por la existencia de canales y sistemas de riego de época andalusina. Aunque afectado por la sobreexplotación de los recursos hídricos, el torrente de Balansat sigue ofreciendo tramos con agua durante gran parte del año, siendo vital para el ecosistema local y la agricultura. Otros torrentes importantes incluyen el de Besora, el de Benirràs, el canalet des Margalló y el torrente de la isla d’Encalders.

    El pueblo de Sant Miquel de Balansat se divide en varias véndas: des Rubió, des Port y de Benirràs. Estas véndas no solo delimitan áreas geográficas, sino que también reflejan una rica historia de comunidades que han cultivado y vivido en estas tierras durante siglos. Cada vénda aporta su propia contribución a la herencia cultural y agrícola del pueblo, manteniendo vivas las tradiciones ancestrales en medio de la modernidad. La vénda des Rubió, por ejemplo, es conocida por sus importantes elevaciones y su contribución a la región de Es Amunts.

    La economía de Sant Miquel de Balansat ha estado históricamente vinculada a la agricultura, con la presencia de fértiles llanuras y sistemas de riego sofisticados. En la actualidad, aunque la agricultura sigue siendo importante, el turismo y la restauración juegan un papel creciente en la economía local. La iglesia de Sant Miquel Arcàngel y los paisajes naturales de la región atraen a numerosos visitantes cada año. Además, el pueblo celebra diversas festividades tradicionales, como la fiesta de Sant Miquel, que refuerzan el sentido de comunidad y la preservación de su patrimonio cultural.

    La costa de Sant Miquel se extiende aproximadamente 16 kilómetros de este a oeste, desde Aigua de sa Partió, lindando con Sant Joan de Labritja, hasta Racó Fosc. En este recorrido se encuentran varias islas e islotes, entre los que destacan la Illa d’Encalders, el Illot de sa Paella, el Cap Bernat, el Còdol Gros, el Illot des Xigarros, el Escull de sa Ferradura, la Illa des Bosc, la Illa Murada, Na Bastó y los Illots des Portitxol. Además, la costa presenta diversas secas y manantiales, como el desaparecido Pouet de Benirràs y el Salt d’en Solaies.

    Al avanzar desde la Punta de sa Partió, se encuentra la Punta de la Illa d’Encalders, seguida por el pedregoso Caló de s’Illa y la Marina d’en Rubió. Luego están la Punta des Catiu y la Cova de s’Orenga, culminando en la Punta de la Cova de s’Orenga. Desde aquí hasta el Puerto de Benirràs, la costa ofrece vistas impresionantes y rutas escénicas que incluyen Es Guixar y la Punta de s’Oriçol.

    La Playa de Benirràs es una salida natural al mar desde la vénda de Benirràs, equipada con diversos servicios turísticos, incluyendo restaurantes y una urbanización en crecimiento. Tras el Puerto de Benirràs, se encuentran la Punta Negra, la Punta Blanca y la Cova d’en Marçà, que marcan la entrada a la bahía del Puerto de Sant Miquel. Este puerto es el principal núcleo turístico de la zona, con una considerable población y numerosos servicios disponibles.

    El accidentado terreno de la costa de Sant Miquel de Balansat ha sido fundamental para la conservación de su entorno natural y biodiversidad. Las características geológicas de la región, que incluyen altos acantilados y suelos rocosos, han restringido la expansión de la agricultura intensiva y el desarrollo urbano. Este aislamiento natural ha permitido que los ecosistemas locales se mantengan en un estado casi prístino. La falta de intervención humana a gran escala ha favorecido la preservación de una flora y fauna autóctonas, que prosperan en este hábitat protegido. La costa de Sant Miquel se presenta así como un claro ejemplo de cómo la naturaleza puede resistir y adaptarse a los desafíos impuestos por el hombre, ofreciendo un refugio invaluable para la vida silvestre.

    La costa de Sant Miquel de Balansat, con su impresionante relieve montañoso y el acceso limitado a sus áreas más remotas, desempeña un papel crucial en la protección del medio ambiente y la conservación de sus ecosistemas. Los majestuosos acantilados, que se alzan dramáticamente sobre el mar, y las calas escondidas que se entrelazan con la costa, conforman un paisaje natural intacto que destaca por su belleza salvaje. Esta región ofrece una rica biodiversidad que se ha mantenido gracias a las barreras naturales que limitan el desarrollo y la intervención humana. Para quienes buscan explorar y apreciar la belleza natural y preservada de Ibiza, la costa de Sant Miquel de Balansat es un destino imprescindible. Aquí, los visitantes pueden maravillarse con la resiliencia y el equilibrio de la naturaleza, que ha logrado mantener su esplendor a pesar de los cambios y desafíos a lo largo del tiempo.

    Sant Miquel de Balansat es un ejemplo vívido de la historia y la cultura de Ibiza, con su rica geografía, diversidad geológica y recursos hídricos que han permitido el desarrollo de una comunidad vibrante y conectada con su entorno natural. Este pueblo, con su combinación de elementos históricos y naturales, ofrece una experiencia única tanto para los residentes como para los visitantes, destacándose como una joya en el corazón de Ibiza. La preservación de su patrimonio y su capacidad para adaptarse a los tiempos modernos aseguran que Sant Miquel de Balansat continúe siendo un lugar significativo en la isla.